• Últimas Noticias

    Travel Nevada

     De luces neón a cielos infinitos: Road Trip por la Nevada más auténtica

    Por momentos, Nevada parece dos destinos en uno: el brillo incesante de Las Vegas y, a pocas horas, una inmensidad de desiertos, montañas y pueblos históricos donde el silencio es protagonista. Este recorrido de cinco días propone justamente eso: dejar atrás el bullicio para adentrarse en la legendaria carretera US-50, conocida como “la más solitaria de América”, y descubrir una faceta mucho más íntima del estado. 

    El viaje comienza con un contraste inmediato. Tras aterrizar en Las Vegas, la ruta lleva hacia la imponente Hoover Dam, una obra de ingeniería que domina el paisaje del río Colorado. A pocos minutos, el ambiente cambia en Boulder City, un pequeño poblado con aire retro que sirve como antesala a la montaña. La jornada termina en Mount Charleston, donde el clima fresco, los pinos y una cena junto a la chimenea marcan el inicio de la desconexión.

    Al día siguiente, la nieve toma protagonismo en Lee Canyon, un rincón alpino a menos de una hora de Las Vegas. Aquí, la experiencia va desde esquí hasta actividades más relajadas como tubing o caminatas con raquetas. Pero el verdadero espíritu del road trip comienza al dejar atrás la montaña rumbo a Tonopah. Este antiguo pueblo minero conserva su esencia del viejo oeste, con paradas tan peculiares como el famoso Clown Motel y una escena nocturna ideal para observar estrellas, gracias a la casi nula contaminación lumínica.

    El tercer día es, sin duda, el corazón del viaje: recorrer la US-50 entre Tonopah y Ely. Este tramo es una invitación a bajar el ritmo. En el camino, Eureka aparece como un oasis histórico, con fachadas que parecen detenidas en el siglo XIX. Ya en Ely, la experiencia se vuelve más inmersiva con visitas al Nevada Northern Railway Museum, donde locomotoras antiguas narran la historia ferroviaria del estado, y recorridos por murales que transforman la ciudad en una galería al aire libre.

    El trayecto continúa hacia el este, rumbo a Great Basin National Park, uno de los secretos mejor guardados del país. Aquí, el paisaje sorprende con bosques de pinos milenarios, senderos escénicos y, cuando están disponibles, las impresionantes cuevas Lehman. Más allá de las actividades, lo que define este lugar es su cielo nocturno: uno de los más oscuros de Estados Unidos, ideal para observar la Vía Láctea a simple vista.

    La última noche transcurre en Caliente, un tranquilo poblado que refleja la esencia del “slow travel” en Nevada. Desde aquí, el regreso hacia Las Vegas cierra el círculo, recordando que en este estado no todo es espectáculo: también hay carreteras abiertas, historia viva y paisajes que invitan a perderse.

    Este itinerario demuestra que Nevada es mucho más que su ciudad más famosa. Es un destino que recompensa a quienes se atreven a conducir sin prisa, a desviarse del camino principal y a descubrir que, en la soledad de sus rutas, se encuentra su mayor riqueza.

    quita hoover dam y habla de the retreat , y de lee canyon decir que cuando es temporada de esqui es una buena opcion para ir desde vegas y volver

    De luces neón a cielos infinitos: road trip por la Nevada más auténtica

    Por momentos, Nevada parece dos destinos en uno: el brillo incesante de Las Vegas y, a pocas horas, una inmensidad de desiertos, montañas y pueblos históricos donde el silencio es protagonista. Este recorrido de cinco días propone justamente eso: dejar atrás el bullicio para adentrarse en la legendaria carretera US-50, conocida como “la más solitaria de América”, y descubrir una faceta mucho más íntima del estado. 

    El viaje comienza con un cambio de ritmo inmediato. Tras salir de Las Vegas, la ruta se dirige hacia las montañas de Mount Charleston, donde el paisaje desértico da paso a bosques de pino y aire fresco. Aquí, hospedarse en The Retreat on Charleston Peak es parte esencial de la experiencia: un lodge de montaña acogedor, ideal para desconectar, cenar junto a la chimenea y disfrutar de una atmósfera completamente distinta a la ciudad.

    Al día siguiente, la nieve toma protagonismo en Lee Canyon. Durante la temporada de esquí, este destino se convierte en una excelente opción incluso para quienes se hospedan en Las Vegas, ya que permite una escapada de ida y vuelta en el día. Desde esquí hasta actividades más relajadas, ofrece una experiencia invernal accesible antes de retomar el camino. A partir de aquí, el viaje cambia de tono rumbo a Tonopah, un antiguo pueblo minero donde el tiempo parece haberse detenido. Entre hoteles históricos y paradas curiosas como el Clown Motel, la noche aquí invita a mirar al cielo: Tonopah es uno de los mejores lugares del estado para observar estrellas.

    El tercer día es el corazón del recorrido: la travesía por la US-50 entre Tonopah y Ely. Este tramo es una invitación a viajar sin prisa. En el camino, Eureka sorprende con su arquitectura histórica perfectamente conservada. Ya en Ely, la experiencia se vuelve más inmersiva con visitas al Nevada Northern Railway Museum, donde locomotoras antiguas cuentan la historia ferroviaria del estado, y recorridos por murales que convierten la ciudad en una galería al aire libre.

    El trayecto continúa hacia el este rumbo a Great Basin National Park, uno de los secretos mejor guardados del país. Este parque combina paisajes alpinos, senderos escénicos y algunos de los cielos más oscuros de Estados Unidos, ideales para observar la Vía Láctea. Más que un destino, es una pausa en el camino que invita a reconectar con la naturaleza.

    La última noche transcurre en Caliente, un pequeño poblado que resume el espíritu del “slow travel” en Nevada. Desde aquí, el regreso hacia Las Vegas cierra el círculo, recordando que este estado va mucho más allá de su fama: es un territorio de contrastes, carreteras abiertas y experiencias auténticas.

    Más allá del espectáculo, el verdadero encanto del estado plateado está en los caminos secundarios, en los pueblos que guardan historias y en los paisajes que invitan a detenerse, respirar y simplemente mirar alrededor.










           
     Sydney Martínez 

    No hay comentarios