FLORICULTURA COLOMBIANA: UNA HISTORIA DE TRANSFORMACIÓN, AUTONOMÍA Y LIDERAZGO FEMENINO
La conexión entre las mujeres y las flores en Colombia trasciende los conceptos tradicionales de belleza o sensibilidad. Desde la aparición de la floricultura de exportación en el país hace ya 60 años, las mujeres rurales encontraron un camino para superarse y sacar adelante a sus familias.
Hoy, la floricultura es un referente de sostenibilidad donde el 60% de los más de 240.000 empleos del sector son ocupados por mujeres, de las cuales más de la mitad son madres cabeza de familia. Ellas son quienes diariamente impregnan con su dedicación los tallos que llegan a hogares, supermercados, hoteles y restaurantes en más de 100 países.
“Gracias a las flores, las mujeres rurales encontraron una ruta de independencia y dignidad. Esta actividad hizo posible hace más de cinco décadas lo que era inimaginable en el campo: que una mujer recibiera sus propios ingresos y administrara la economía familiar sin depender de su pareja. Hoy es la base de una industria que sigue rompiendo brechas para que cada mujer sea dueña de su propio destino”, afirmó Augusto Solano, presidente de Asocolflores.
Salud y Vida: Rompiendo brechas en la ruralidad
Uno de los hitos más recientes de la industria es el Programa de prevención de cáncer de mama, que desde 2023 ha impactado a 2.303 mujeres. Esta iniciativa surgió para resolver las dificultades de acceso a servicios de salud en zonas rurales. A través de tecnología avanzada y una cultura de prevención compartida entre empresas y colaboradoras, el sector combate una de las principales causas de mortalidad femenina en el país, transformando el diagnóstico temprano en una oportunidad de vida.
Paz y Equidad: Modelos de impacto con aval internacional
La floricultura no solo cosecha flores, también cultiva convivencia. El programa “Cultivemos la Paz en Familia”, liderado por Asocolflores desde hace más de dos décadas, ha beneficiado a más de 54.000 personas. En 2025, esta labor fue reconocida por el Pacto Global de las Naciones Unidas (Red Colombia) por su aporte al ODS 16, destacando cómo el manejo pacífico de conflictos mejora el entorno familiar y laboral.
A esta estrategia se suma “Floreciendo Juntos”, el programa bandera de equidad de género que ha impactado a más de 5.000 beneficiarios. Sus resultados demuestran el compromiso de las empresas del sector:
El 100% de las empresas vinculadas ha adoptado políticas formales de igualdad de génLa estrategia ha sido galardonada por el Pacto Global de las Naciones Unidas (ODS 5) y ha recibido el reconocimiento Xposible de Colsubsidio, visibilizando proyectos con cambios sociales profundos.
Liderazgo y Empoderamiento Técnico
Para asegurar que el crecimiento de las mujeres llegue a los niveles de mando, la Escuela de Supervisores ha fortalecido las competencias de 262 mujeres líderes. Este programa, que impulsa la comunicación asertiva y la gestión de equipos, fue finalista en los premios Lazos a la Sostenibilidad (2025) de Britcham Colombia, confirmando que el desarrollo del talento humano es la base de la competitividad de las flores colombianas.
Actualmente, la floricultura aporta el 25% del empleo formal femenino rural en el país; esto significa que una de cada cuatro mujeres rurales con empleo formal en Colombia trabaja en flores. Este impacto se complementa con un trabajo incansable por fortalecer la formación continua, la tecnificación y el bienestar integral de las trabajadoras, asegurando que la estabilidad económica sea siempre el punto de partida para su desarrollo profesional.
“El liderazgo femenino en la floricultura está en todas partes: en la supervisión de la poscosecha, en la dirección de las empresas y en la transformación de sus propios hogares. Trabajamos para que cada una de ellas tenga las herramientas para florecer con autonomía y dignidad”, puntualizó Solano.

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